SOMOS ESTACIONES
En nuestro cuerpo existe un neurotransmisor que se sintetiza en el cerebro y tiene la capacidad de llevar a cabo las reacciones químicas necesarias para aumentar nuestros sentimientos de bienestar y satisfacción. Es llamado como “la partícula de la felicidad” o como se conoce en el mundo ñoño Serotonina.
Actualmente, existe una idealización exagerada por aumentar los niveles de este transmisor, ya que es “mejor” que todo el tiempo estemos felices, dejando de lado múltiples sentimientos necesarios para realizar lo que yo llamo, el ciclo de cada estación.
Hay días en que llegamos a la oficina, la universidad o nuestra casa y vemos a una persona muy feliz, prácticamente con una canción de Disney de fondo y coros de pajaritos, de igual forma, nos podemos encontrar con otro compañero que está tan triste que ni los consejos más realistas y especiales lograran sacarle una sonrisa… y ¿saben qué? Ambos deben pasar por ese estado… Hagamos una analogía con las estaciones.
OTOÑO
El otoño, palabra latina que implica la idea del cambio, es el momento del desapego y la depuración, cuando identificamos los problemas que nos afectan y tenemos la necesidad de “soltar” así como lo hacen las hojas de los árboles... Soltar actitudes, costumbres, comportamientos, recuerdos, palabras o personas que no nos hacen felices.
INVIERNO
En la mitología griega, el invierno nace cuando raptan a Perséfone, la hija de Deméter (diosa de la tierra y los cultivos), y en su tristeza las plantas se secaban y morían… Esta era la forma de explicar una estación de mayor oscuridad, atención al tiempo, silencio y frío, arropándonos en un estado de mayor introspección y reflexión de lo que depuramos.
PRIMAVERA
En la literatura, la primavera representa la juventud, ya que los campos se llenan de color, se ven más pájaros, brilla el sol y los días son más largos; simboliza el florecer y el renacer, donde generamos una conexión con nuestros deseos y sueños más profundos, creamos nuevos hábitos y es donde la energía y la disposición resaltan.
VERANO
El verano es luz, es cuando tenemos el sol más cerca de nosotros, aumentando la calidez en nuestras relaciones y velando porque nuestra existencia sea más luminosa y positiva.
A diferencia de un calendario que especifica de que fecha a que fecha comienza una estación, cada persona maneja sus tiempos, hay periodos en el que nos quedamos muchos meses o solo unas horas...
Esta analogía solo es una forma poética y bonita de contarte que así existan personas que estén en el “verano”, en esta estación también vemos días con fuertes lluvias, pero las atravesamos para que salga el sol, así mismo, existen días de “invierno” que anhelamos, para compartir tiempo con nosotros, quedarnos en casa y sanar...
Cada estación es necesaria, cada sentimiento es necesario, sin ellos no existiría el cambio y creo profundamente que es brutal ver las cuatro estaciones.
Por: Maria Camila Restrepo Cadavid
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Es interesante la relación de los estados emocionales con las estaciones del año. Hace casi dos años tuve la oportunidad de mudarme a un lugar donde pude experimentar qué se siente vivir en cada una de las estaciones durante el año, y es una situación que te realmente te abre los ojos, viniendo de un lugar donde siempre es primavera. Se pasa de temperaturas extremas a días más <>. Tórridos veranos donde no puedes dormir o gélidos inviernos donde no quieres salir. Pero se aprende que sin esos altibajos sería difícil apreciar cuando llega un momento bonito. Como dices, cada sentimiento es necesario.
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